Ayer en la noche recibí por Twitter un mensaje directo que literalmente decía: "te la estás mamando" (bueno, sin el acento). El remitente, un viejo amigo de la Facultad, a su vez recibió de mí la siguiente respuesta lógica: "¿pooooor?" (así, con cinco "o"). Debido a que mi amigo no suele escribirme mucho, y en virtud de que siempre lo consideré un tipo serio, su categórica afirmación me alarmó. Además, como en ninguna de las facetas de mi vida tengo el orden y el control que me gustaría, y dado que en todos los frentes de mi existencia tiendo recurrentemente a hacer pendejadas, juro que de verdad no tenía ni la más mínima idea sobre a qué se refería mi amigo.
Pasaron largos minutos, y él no me respondía. Cuando alguien como él te hace una afirmación de este tipo, tú no sabes si: a) debes tramitar un amparo; b) debes llevarle flores a tu mujer; c) debes esconderte y pedir a la recepción que si te vienen a buscar, que digan que no estás; y/o d) irte del país.
Así, sin ser tan dramático como ocurre en las películas, hice rápidamente examen de conciencia tratando de hilar varias cosas: primero, cuándo fue la última vez que hablé con mi amigo (para fijar el periodo en el que cometí la estupidez que se me estaba recriminando, induciendo que si la hubiera cometido antes de esa vez, en esa vez me lo hubiera dicho); segundo, qué relaciones laborales, sociales, amistosas y/o de cualquier otra índole nos unen actualmente a mi amigo y a mí (para tratar de esclarecer el ámbito en el que la cagué de modo tal que él supiera que me la estaba mamando).
Mi examen de conciencia sirvió para una chingada, por que no logré descifrar en qué me la estaba mamando. Además, en ese momento había otros factores a mi alrededor que me impedían concentrarme por completo en tan compleja empresa: estaba viendo el concierto de Roger Waters en Berlín en 1990, mi mujer justo iba llegando y me comenzó a hablar rapidísimo sobre no-sé-qué y a una de mis mejores amigas le dieron una muy mala noticia.
Exactamente 37 minutos después (según Twitter), mi amigo por fin respondió: "por tu blog, te van a divorciar". Sólo pude responder: "Gracias".
No obstante que considero que no tengo que dar ningún tipo de explicación a nadie, y ese nadie incluye tanto a mi buen y querido amigo C como también a mi mujer (quien afortunadamente no lee ni este blog ni mis tweets, pero "por si las flys"), tan sólo quiero aclarar que las entradas que hasta ahora he escrito, son una mezcla de ficción con circunstancias de modo, tiempo y/o lugar que existen en la realidad, sobre situaciones que me han sucedido a mí o a gente que conozco, y las escribo en primera persona del singular con un toque de realismo por la simple y sencilla razón de que así me sale de los huevos, por que creo en la libertad literaria y por que aunque sea una mierda lo que escribo, me da la gana escribirlo así.
Quiero ofrecer a mi amigo C una disculpa por el tono agresivo de mi respuesta, y éste si lo quiero justificar en el hecho de que no es la primera vez que me pasa algo similar. Cuando escribía en mi blog de myspace llegué a tener un problema marital por un tercero que se involucró en mi blog y se lo creyó. Con Twitter ya me ocurrió también algo parecido con una amiga de mi mujer. Y bueno, pues uno se encabrona.
Sin más por el momento, quedo a sus apreciables órdenes para cualquier duda o aclaración.
no mames lo unico que te falto fue decirme pinche metiche!
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