En el fondo de la pantalla, como verán, se encuentran tres mujeres casi representando una divina trinidad. Tienen pinta de prostitutas y parecen golpeadas, sucias, acabadas; pretenden, etéreas, ser una imagen sobre una lámina oxidada, que en realidad es un vagón de tren. La obra intitulada "Las Hechiceras", de Rafael Cauduro (sugiero entrar a la página www.cauduro.com), tiene un gran significado para mí, pues evoca tiempos mejores.
Por ahí de los 15 o 16 fui a Bellas Artes por casualidad, y tuve la fortuna de conocer la obra de Cauduro, que estaba como exposición temporal. Me impresionó. Me impresionó tanto que me compré un póster, y ese póster fue precisamente el de Las Hechiceras, y lo colgué en la puerta central de mi clóset, y ahí estuvo desde ése día y hasta el día que tuve que desocupar y entregar la casa de mis padres, en General Cano. Si algún lector me conoce desde entonces, seguro lo recordará, y seguro recordará, como yo en este preciso instante, a Paty.
General Cano, Paty, Papá, Mamá, recuerdos de una vida que, si no fue mejor, por lo menos sí fue más divertida.
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